
Muchas personas nos preguntan cómo nos distinguimos tanto a la hora de generar procesos exitosos en resolución de conflictos. Sencillo. Nos apropiamos de los saberes y las dinámicas de la programación neurolingüística y lo hemos aplicado de una forma distintiva a la mediación de conflictos. El resultado son cientos de clientes satisfechos.
Si esto es parte de la magia, sería importante que comencemos explicando de que se trata la PNL. Desde sus comienzos, en los años 70’s en California, sus creadores Richard Bandler y John Grinder han generado un marco de saberes relacionado a las mejores estrategias en la comunicación, desarrollo personal y psicoterapia.
Estas estrategias desde sus comienzos se han esparcido como la pólvora y actualmente son ampliamente conocidas a nivel internacional. Sin embargo, nadie había empezado a hablar de esto en conjunto con la mediación de conflictos hasta que nosotros lo hicimos. Para que tengas una idea de cómo funciona debes conocer sus principios y las bases desde se fundamenta la práctica. Es un tema bien interesante y complejo. Aquí te compartimos tres de sus principios base:
1. Respetar el modelo de mundo de los demás.
· Se oye fácil. Inclusive podría sonar hasta como sentido común. Sin embargo, en la práctica, nada esta más lejos que la realidad. Partimos de la premisa que lo que vemos, creemos y sentimos es único, universal, generalizable y correcto. Cualquier cosa que no se parezca a lo que pensamos o percibimos no debe ser “real” o “correcto”. Partimos de la premisa de que mi manera deber el mundo debe ser “LA” manera de verlo. Esto crea muchos problemas, no promueve la diversidad y las diferencias de criterio. También nos permite entender que cada persona tiene una manera de percibir el mundo distinta y esto incluye también diferencias en las maneras de recibir información, aprender y comunicar. En la medida que reconozco las diferencias puedo hacerme participe y diseñar procesos de comunicación mucho más efectivo y “a la medida” de cada individuo. Algo invaluable para nosotros en nuestro trabajo como mediadores.
2. La mente y el cuerpo se afectan el uno al otro.
· Esta presuposición no puede ser más correcta. Somos seres integrales. Nuestra mente y cuerpo están conectados. Por eso muchas veces cuando tenemos un problema emocional, se afecta nuestro cuerpo y salud. En una conexión directa, por esto existen los famosos detectores de mentiras (polígrafos) y múltiples aparatos que fueron diseñados para medir las reacciones físicas del cuerpo cuando maneja situaciones en la mente. La razón de ser, obvio, hay siempre una respuesta. Esto nos da una guía de la importancia del lenguaje no verbal. Los gestos, las miradas, las posiciones del cuerpo, todas nos dan información útil sobre las personas que tenemos de frente. Para un profesional en manejo de conflictos y mediación poder aprender a leer estas señales, reconocerlas y utilizarlas a la hora de comunicar, es como la Mastercard… ¡Priceless!
3. El significado de la comunicación es la respuesta obtenida.
· Desde la programación neurolingüística, es importante reconocer que nos enfocamos en los resultados. Siempre ese será nuestro norte. Queremos ver cuál es el resultado de la comunicación y no hay mejor barómetro que la respuesta obtenida. Así las cosas, no se trata de “tu buena intención” se trata de si se logró ese cambio en conducta esperado o no. Nos damos la oportunidad de mirar los resultados y de ahí partimos. Si no estamos teniendo los resultados esperados, como mediadores de conflicto es hora de cambiar la estrategia de comunicación.
La clave de la comunicación es estar consciente de que todo comunica. Desde la ropa que tengo, mi manera de hablar, las posiciones de mi cuerpo, los tonos de voz, entre otras consideraciones. ¡Todo comunica! Por esta razón, conocer más sobre los principios de la programación neurolingüística ayudará a cualquier profesional a mejorar su performance y sobretodo a aquellos que viven y mueren por cómo comunican. Este es nuestra magia, ahora, compartida.